Las relaciones tanto sociales como familiares, juegan un papel decisivo en el desarrollo de la sociedad, y también en el estado de bienestar del individuo, siendo un elemento clave en el proceso de maduración de la persona.
Algunos de los problemas más comunes que amenazan estas relaciones, cuando hay niños o adolescentes, los abordamos en la
Sección Infantil y Adolescentes, en el apartado de Problemas de Conducta. En esta sección de Adultos nos gustaría citar que muchos de los problemas que nos encontramos en la vida cotidiana tienen algo que ver con:
Timidez, Habilidades Sociales, Ira, Agresividad, Sumisión, etc. Entre todas ellas, y basados en nuestra experiencia terapéutica, destacan dos áreas de conflicto en las relaciones entre adultos; estas áreas se pueden resumir en dos palabras:
Agresividad y Asertividad. Conceptos muy distintos y a su vez muy relacionados.
La Agresividad tiene varios componentes:
- Cognitivos: actitudes hostiles hacia los demás, distorsiones o creencias erróneas acerca de las razones de la violencia, ...
- Emocionales: autocontrol, autoestima, ...
- Conductuales: abuso de drogas y alcohol, habilidades sociales, pautas laborales, ...
Todos estos componentes
actuando en un contexto interpersonal, son origen de situaciones de violencia (no sólo física) entre
hermanos, cuñados, parejas y ex parejas, amigos, compañeros de trabajo, etc. y requieren
urgente tratamiento terapéutico, porque está claramente demostrado que, en estos casos,
el tiempo sólo empeora el problema.
El otro punto de conflicto que destacábamos tiene relación con el área de las Habilidades Sociales y hace referencia a la
Asertividad.
Múltiples autores comparten el criterio de agrupar la conducta interpersonal en tres estilos:
Pasivo-Sumiso, Agresivo y Asertivo. Los dos primeros se explican, o al menos se intuyen, por su propio nombre y, por cierto, en muchas ocasiones son origen o causa el uno del otro: todos hemos oído hablar de comportamientos pasivo-agresivos, o dicho de otro modo
"estar aguantando hasta que la gota colma el vaso y exploto". Pero ¿qué es un comportamiento asertivo?... Citando a Lazarus podríamos resumir:
- La capacidad de decir no
- La capacidad de pedir favores y hacer peticiones
- La capacidad de expresar sentimientos positivos y negativos
- La capacidad de iniciar, continuar y acabar conversaciones.
La existencia de algún déficit en el manejo de estas habilidades (que como tales habilidades
son aprendidas, y que si no se tienen se pueden adquirir) genera
situaciones de conflicto que requieren abordaje terapéutico para evitar un deterioro mayor.
TRATAMIENTO
El terapeuta seguirá unos pasos que podrían resumirse en:
- Crear una buena relación terapéutica con todos y cada uno de los miembros que acuden a terapia (persona, familia, etc), favoreciendo un clima de colaboración y trabajo en equipo a través del entendimiento, la empatía y la aceptación incondicional de los problemas de cada uno de ellos y del conjunto.
- Evaluar de forma individualizada cuáles son los factores que originan y mantienen los problemas.
- Explicación pedagógica respecto a por qué ocurren y se mantienen los conflictos.
- Marcar unos objetivos a alcanzar mediante el tratamiento, de acuerdo con la persona o familia.
- Diseñar un tratamiento adecuado a las necesidades de cada familia y/o persona.
- En la parte final, diseñar un programa de prevención de recaídas y de mantenimiento de los logros alcanzados en la terapia.
El entrenamiento en Habilidades Sociales es un punto esencial para trabajar los problemas de relación, puede hacerse mediante terapia individual o en grupo (
Puede ver información sobre entrenamiento en grupo en nuestro Taller de Habilidades Sociales para Adultos).