Centro de Atención Psicológica
Terapia Cognitivo - Conductual - Social

Los trastornos de alimentación son cada día más frecuentes y preocupantes en nuestra sociedad, sobre todo por las edades tempranas a las que se producen.
La delgadez se ha convertido en el ideal de belleza, aumentando así la preocupación por el aspecto físico: dietas, gimnasios, masajes, cremas adelgazantes, pastillas, comida light... , nos transmiten la idea de que la delgadez es moda, y que con ella obtendremos éxito.
Pero, si todos estamos sometidos a la misma presión social y podemos hacer una dieta en cualquier momento de nuestra vida,
¿significa esto que cualquier persona podría padecer un trastorno de alimentación? Afortunadamente no. Para que una persona desarrolle un trastorno de alimentación deben darse una serie de factores relacionados con las características psicológicas del individuo, el contexto social y familiar y los acontecimientos vitales.
La anorexia nerviosa consiste en una pérdida voluntaria de peso y un intenso temor a engordar. Experimentan sentimientos de desagrado con su propio cuerpo, problemas para reconocer la sensación de hambre y saciedad y pueden sentirse hinchadas o tener nauseas después de haber comido muy poco.
Los principales síntomas de la anorexia son:
Estos síntomas pueden producir en la persona una serie de consecuencias emocionales, físicas y de comportamiento:
Estado de ánimo depresivo, pérdida de pelo, piel seca, hipotensión, bradicardia, baja temperatura, deshidratación, aislamiento social, irritabilidad, relaciones familiares alteradas.
subirLa bulimia nerviosa se caracteriza por la realización de atracones recurrentes. El atracón consiste en la ingesta de una gran cantidad de alimentos en un corto periodo de tiempo. Para impedir ganar peso tras el atracón, la persona utiliza distintos mecanismos como la provocación del vómito, la utilización de laxantes y diuréticos, ayuno, y ejercicio excesivo.
Los síntomas más comunes de la bulimia son:
Todo ello puede provocar en la persona una serie de consecuencias:
Lesiones en las manos debidas a la provocación del vómito, diarreas y vómitos incontrolables, oscilaciones en el peso, depresión, amenazas de suicidio, obsesión por la comida, baja autoestima y aislamiento social.
subirDado que la anorexia y la bulimia se dan con más frecuencia en la adolescencia y la juventud, el papel de la familia es fundamental en la prevención, detección y tratamiento de la enfermedad.
No debemos limitarnos a observar los comportamientos de nuestros hijos ante la comida sino preocuparnos por los aspectos de su vida que pueden estar resultándoles difíciles. Es importante dejar que expresen sus sentimientos negativos, para que así no lo tengan que hacer por medio de la comida.
También tenemos que aprender a valorarnos por cualidades distintas al físico, como la empatía, generosidad, habilidades sociales y desarrollar un sentido crítico a los mensajes enviados por los medios de comunicación.
Si creemos que un hijo, un familiar o un amigo está padeciendo un trastorno de este tipo, lo mejor que podemos hacer es hablarlo directamente con él. Sería normal que a la persona afectada le costara hablar del tema, o incluso que llegue a negar su problema. Por ello, debemos intentar ponernos en su lugar y tratar de entender cuáles son sus miedos y preocupaciones y nunca culparle por lo que le está ocurriendo. Intentaremos entonces convencerle de la conveniencia de acudir a un profesional que le ayudará a superar su enfermedad.
Si detectamos el trastorno en nosotros mismos, debemos buscar ayuda cuanto antes para evitar que los síntomas puedan cronificarse o generalizarse.
En la actualidad, una de las mayores preocupaciones de los profesionales de la salud es el incremento de la obesidad.
Diversas investigaciones muestran que el exceso de peso es un factor de riesgo tanto para desencadenar enfermedades como, posiblemente, para elevar las tasas de mortalidad.
La obesidad se caracteriza por una acumulación excesiva de grasa corporal innecesaria. A nivel clínico, existe el acuerdo bastante generalizado de considerar a una persona como obesa cuando excede el 20% de su peso ideal, en función de su talla, complexión, sexo y edad.
En la mayoría de casos, la obesidad se produce por una ingesta excesiva, por un déficit de consumo energético o por ambos factores. Las investigaciones realizadas extraen como conclusión que la ingesta excesiva está inducida por estados emocionales de ansiedad y estrés y las terapias psicológicas están mostrando resultados positivos en su tratamiento, solos o en combinación con el abordaje médico.
subirEste trastorno se ha tenido en poca consideración hasta el momento en la literatura sobre trastornos de alimentación, pero empieza a ganar relevancia debido a la observación clínica de numerosos pacientes que manifiestan síntomas que, aún estando a caballo entre la obesidad y la bulimia, parecen tener claros componentes diferenciadores.
Los estudios realizados inicialmente por Fairburn y Garner (1986) y posteriormente por Williamson y col. (publicados desde 1988 hasta la actualidad), nos muestran que nos encontramos ante otro tipo de trastorno de Alimentación.
El trastorno por atracón o sobreingesta compulsiva se caracteriza por episodios repetitivos de voracidad ("atracones") durante un periodo determinado de tiempo, que se reconocen como patrones alimentarios anormales y le generan al individuo el sentimiento de no poder controlarlos voluntariamente. Generalmente tienen sobrepeso, pero se diferencian de los obesos en que no necesariamente emplean procedimientos drásticos para perder peso, no hacen dietas severas, ni tienen insatisfacción con su imagen corporal como presentan las pacientes con anorexia y bulimia.
Así, el trastorno por atracón se define siguiendo los siguientes criterios:
La elección del tratamiento, una vez diagnosticado el trastorno de alimentación, va a depender de las características personales, su gravedad, y el tipo de enfermedad que padece. La intervención de los trastornos de alimentación es compleja y se va llevar a cabo en tres niveles: psicológico, médico y familiar.
Muy resumidamente algunos de los objetivos a trabajar en los trastornos de alimentación, serán los siguientes:
Para ampliar información sobre la terapia para los trastornos de alimentación, consulte también en que consiste la terapia cognitivo conductual y la terapia EMDR, que lleva a cabo nuestro equipo de psicologos en Madrid.
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